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El director de escenas de acción y coordinador de especialistas Simon Crane (El mundo nunca es suficiente, Salvar al soldado Ryan, Terminator 3, la primera entrega de Tomb Raider) dice: “Angelina podría ganarse la vida sin problemas como especialista de cine. Está en una espléndida forma física. Además se empeñó en rodar ella misma todas sus escenas de acción, por lo que tuvimos que frenarla un poco. La chica aprende deprisa pero a veces le poníamos las cosas un poco difíciles. Por ejemplo, sabe montar a caballo pero aquí le pedimos que lo hiciera de lado... y además, al mismo tiempo tenía que disparar un arma bastante pesada, girarla en el aire, cargar y volver a disparar”.
Jolie aprendió a manejarse con destreza en el arte de la pelea con palos y el esquí aéreo; pero la mayor proeza física que acomete, en compañía de Gerard Butler, es la de tirarse de cabeza al agua desde un acantilado de unos 50 metros de altura, cuando Lara y Sheridan huyen del laboratorio del Dr. Reiss. La escena se montó a partir de un salto real de los actores, de los veinte saltos ejecutados por un equipo de especialistas desde un helicóptero y de otros ocho saltos ejecutados desde lo alto de la torre del International Financial Center de Hong Kong (aún sin terminar), que es el tercer edificio más alto del mundo. Tras recibir muchas negativas, el productor chino de la película, Philip Lee (Tigre y dragón) consiguió permiso para rodar desde la torre: el salto se ejecutó desde el piso 84 del edificio, a unos 330 metros sobre el nivel del suelo.
Crane comenta: “Lo difícil fue hacer que dos personas saltaran o “volaran” juntas desde esa altura y luego hacer que abrieran sus paracaidas a unos 70 metros del suelo. Necesitábamos una tercera persona que saltara con ellos para poder filmar su caída. Tras mucho buscar encontré a un maravilloso equipo sueco experto en saltar en formación. Fue un espectáculo maravilloso, aunque todos lo miramos con el corazón en un puño”. Tal y como aparece el salto en la película, la pareja vuela grácilmente contra el fondo de la línea del cielo honkonesa para aterrizar luego en la cubierta de un carguero atracado en el puerto Victoria de Hong Kong. Crane concluye: “Eso es lo que hace que La cuna de la vida sea tan espectacular. Supera los altos standards que se establecieron en la primera entrega. Aquí todo está hecho con más intensidad y se lleva hasta el límite”.
Respecto a la tecnología que aparece en la película, el gadget más fascinante que emplea Lara Croft en esta aventura es el Panasonic AV20/30 eWear/d-Snap, un ingenio multiuso portátil que le permite grabar sus descubrimientos tanto en fotografías digitales como en cinta de video. Se trata de un artilugio real presentado por Panasonic en una reciente convención en Las Vegas y tiene también un reproductor de mp3 y una tarjeta de memoria SD (secure digital) que permite grabar mensajes de voz.
La producción estableció su base en los estudios de Pinewood, en Buckinghamshire, en las afueras de Londres. Pero durante los seis meses que duró el rodaje el equipo debió hacer varias veces las maletas, para trasladarse primero a Grecia, luego al País de Gales, después a escenarios africanos de Kenya y Tanzania, y finalmente a Hong Kong y China continental.
Las primeras escenas de la película se rodaron en la paradisiaca isla griega de Santorini. Se dice que la isla es uno de los lugares donde con más probabilidad pudo haber estado la Atlántida, lo que la convierte en un escenario muy adecuado para una aventura de Lara Croft. Los dorios le pusieron el nombre de Thira cuando la colonizaron en el siglo octavo antes de Cristo. Hoy Santorini es un centro turístico privilegiado, un hermoso lugar de villas blancas que cuelgan de precipicios volcánicos que terminan en playas de arenas negras.
La segunda localización de rodaje en escenarios naturales fueron las montañas de Snowdonia en Gales. La principal dificultad con que se enfrentó el equipo fue la falta de cobertura de los móviles en tan escarpados paisajes, lo que complicó las comunicaciones entre los diversos técnicos. En la película, Gales sirve de fondo a las escenas que tienen lugar en China. El equipo de constructores edificó un convincente poblado chino a orillas de un pintoresco lago, añadiéndole un molino de agua tradicional para darle un toque asiático más auténtico. Los extras para estas escenas se reclutaron entre los residentes chinos de poblaciones como Liverpool.
La aventura africana de Lara Croft se rodó en escenarios de Kenya, en el famoso valle del Rift, en reservas de caza, en lugares remotos y en la bulliciosa Nairobi. Situada en el Ecuador, esta nación cuenta con la segunda montaña más alta de Africa, el monte Kenya, cuyas nevadas cumbres presiden sobre un entorno natural de belleza excepcional. También se rodó en Rosa del Desierto, un remoto lugar cerca del lago Turkana muchos de cuyos habitantes no habían recibido nunca la visita de extraños, no digamos ya de un equipo de rodaje del otro rincón del mundo.
Se contrató a miembros de la tribu Pokot para representar a la misteriosa tribu que Lara Croft descubre en Africa. Los Pokot proceden de Loruk, un poblado cerca del lago Baringo, al noroeste de Africa. Son nómadas, visten sencillos ropajes hechos de piel de cabra y son en total unos 20.000. Muchos no han visto nunca una película y sólo unos pocos, que viven cerca de ciudades en donde hay electricidad, conocen la televisión. Su intérprete había oido hablar de internet pero no sabía cómo funcionaba y los 80 extras que aparecen finalmente en la película tuvieron que pedir permiso para ello al jefe de su tribu.
El lugar en donde se encuentra la “cuna de la vida” está en el parque nacional de la Puerta del Infierno, cerca de Naivasha, en el gran valle del Rift. Se trata del parque nacional más nuevo que se ha creado en Kenya (en el año 1984) y contiene una enorme variedad de fauna: guepardos, cebras, leopardos, jirafas, búfalos, antílopes... En la época colonial Naivasha era un lugar de retiro rural privilegiado; hoy en día esta fértil tierra alberga granjas de flores. Una vez terminado el rodaje en el parque de la Puerta del Infierno, el equipo se trasladó en pequeños aviones al siguiente escenario, el parque nacional de Amboseli, que alberga en su zona sur el pico más alto de Africa, el famoso Kilimanjaro.
De regreso en Inglaterra, el equipo se trasladó a Hatfield House, en Hertfordshire, mansión ancestral de los duques de Salisbury. En la primera entrega, el exterior de Hatfield House sirvió de fondo a la casa de Lara, Croft Manor. En esta ocasión se rodaron varias escenas en el interior de la mansión, entre ellas la que muestra la pelea a bastón entre Lara y Hillary (Christopher Barrie) en la majestuosa librería.
Mientras tanto, en los estudios Pinewood, se completaba la construcción del templo de Luna, el laboratorio de acero y cristal del Dr. Reiss, y el siniestro Bosque Petrificado, en donde Lara y Kosa Masai (Djimon Hounsou) ven cómo sus enemigos sufren la ira de los guerreros sombríos. En el estudio A de Pinewood, el departamento de arte dio la bienvenida al ejército de soldados chinos de terracota: el equipo de producción había adquirido cinco moldes auténticos de primera generación de los soldados originales de Xian, del único exportador que cuenta con permiso del gobierno chino para negociar con estos preciados artefactos. Una vez que llegaron a Pinewood los moldes originales, se fabricaron, tomándolos como modelo, un total de 60 soldados de terracota más, todos ligeramente diferentes, y se colocaron en una cueva para que los “descubriera” Lara Croft. En esta secuencia Lara y Chen Lo (Simon Yam) libran un descomunal combate y nuestra heroína corre pisando las cabezas de los guerreros mientras Chen Lo la persigue con su espada.
El último escenario de la película fue Hong Kong, adonde se desplazó un equipo reducido presidido por Angelina Jolie y Gerard Butler. La ciudad es una exótica fusión del Este y el Oeste, un lugar lleno de ruido, actividad y una comida y un lenguaje peculiares. Hay una mezcla de lugares poco conocidos y de iconos familiares. Altísimos rascacielos conviven con humildes chozas, iglesias cristianas se yerguen junto a templos budistas y taoistas, y restaurantes minimalistas ofrecen su moderna cocina al lado de tiendas de noodles y quioscos callejeros. La mezcla de mundos tan diferentes produce una excitante combinación de colores, aromas, gustos y sensaciones.
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